
Miguel Àngel a la izquierda y el viajero a la derecha para recordar el encuentro, y a ponernos en marcha.

Camino y piedra, decía don Atahualpa Yupanqui; ahora comenzabamos a comprenderlo y a meditar sobre nuestra ignorancia. El paisaje volvió a sorprendernos.; el guía que acompañaba a los otros viajeros, nos llevaba de regreso por un camino diferente.
Teníamos aún al Galán con su pico nevado por detrás nuestro cuando en una nueva trepada comenzó a asomar otro macizo.
Dispuestos a vivir nuevas sensaciones, marchamos hacia un refugio milenario.