domingo, 21 de marzo de 2010

Calendario diaguita

Siguiendo nuestro estricto plan de viajes (dormir todo, desayunar tranqui, mirar sin apuro, de vacas, bah), cruzamos el río Los Sarmiento y desandamos el último tramo recorrido por la Ruta 40. En el lugar conocido como San Nicolás, al oeste de la ruta viajando hacia el NO, nos desviamos para ver un círculo de piedra que resultó ser una de las estrellas diaguitas (cacan). Algunos sostienen se trata de oratorios pero su construcción es compleja y se tiene la certeza de que es además un calendario solar. Se encuentra reconstruido en parte pero la fuerte presencia indígena local permite tener la fe de que se ha respetado lo original. El calendario es de forma circular con un radio de unos 12/14 metros aproximadamente y que tiene en el centro una piedra fina de casi un metro de altura, a modo de aguja solar. Varios radios, unos 30, completan su recorrido con piedras más grandes y de color claro, que difieren de las que tapizan el circulo y que se diferencian de otras estrellas diaguitas en que no son de colores sino más bien oscuras. Uno de los radios no alcanza el centro y es el que señala al Norte. Las figuras triangulares que se forman, serían las que indican que día o tramo del calendario se esta viviendo.
Aledaño al sitio, donde no vimos a nadie cuidándolo (como a muchos sitios arqueológicos en el norte), pueden verse los restos de adobe de las casas de diaguitas que seguramente, trabajaban para el propietario de la finca que se encuentra calle por medio, calle por donde pasaba el camino antiguo. Los restos de esta propiedad aún demuestran su esplendor aunque las construcciones destinadas a almacenamiento parecieran estar siendo usadas para vivir.
Retomamos el rumbo paralelo a la ruta 40 y nos encontramos con la Capilla de San Nicolás, de anchísimas paredes y puertas bajas, que conservan un retablo de madera dorado y labrado (barroco americano) por los artistas de los pueblos originarios, bajo la orientación de los jesuitas. La capilla se encuentra rodeada de viñas prolijamente cuidadas. Nuestra presencia no inquieto a nadie o nosotros no vimos a nadie pese a que curiosos, recorrimos el lugar quizás invadiendo espacios privados, disfrutamos de su sombra, de su paz.
Decidimos continuar el viaje retornando a la ruta, vimos el acceso a los campos en donde vivían los Canan (al pié de la Sierra de Velasco), y poco después cruzabamos el río Capayán y tomabamos el ingreso a Famatina. Agradecidos totalmente con la vida por la oportunidad que nos brindaba de compartir en familia los asombros, de sentirnos tan pequeños y a la vez tan osados, capaces de conquistar caminos (milenariamente transitados por otros pero nuevos para nosotros, claro), y sentirnos plenos de espiritualidad.
Famatina, allá vamos.

martes, 16 de marzo de 2010

Hacia Chilecito

Partimos tarde del Shincal, por lo que pasamos solamente por Londres (a 4 km.), a orillas del río Quimivil (se la llamaba también Londres de Quimivil), y a 1260 msnm. La ciudad, cuyo nombre es un homenaje a Maria Tudor, Reina de Inglaterra, hija de Enrique VIII y Catalina de Aragón, esta erigida en donde los calchaquíes dieron tres guerras en lucha sin cuartel por 50 años, a los invasores hispánicos. Hacia el este teníamos el monótono paisaje del Campo de Belén, pero al oeste, nos llamó la atención lo agreste de la sierra de Zapata y de la sierra de Vinquis, con sus cerros dominantes: de las Ànimas, y el Overo. Cruzamos el río Colorado ( también llamado Salado), y ya estábamos en Alpacinche, en tierra riojanas. Habíamos recorrido 70 km. por la ruta 40, desde Londres hasta Salicas, donde nos reaprovisionamos y seguimos pasando por San Blas, teniendo a la sierra de Velásco a la izquierda mientras viajábamos hacia el sur en un recorrido fácil porque todo el trayecto esta pavimentado. Hacia el oeste, todo el esplendor del Famatina mientras nosotros entrábamos en el valle de Antinaco tras pasar por los pueblos de Los Robles, Las Talas, Cuipán, y Schaqui.
Chilecito está situado en la Región de los Valles del Famatina, que comprende al Oeste el Valle del Bermejo y al este el vale Antinaco - Los Colorados. En este valle, al pié del Famatina, se encuentra Chilecito. En nombre deriva de Chile, que en voz Aymará es Chill que significa " confín del mundo". Chilecito es el diminutivo de Chile aplicado quizás por tener en la zona un importante asentamiento de chilenos que vinieron a explotar las minas de la región. Chilecito fue fundada como Santa Rita en 1715 por Domingo de Castro y Bazán, en una región de antiguas poblaciones aborígenes; también en el siglo XIX, tuvo por corto tiempo, el nombre oficial de Villa Argentina.
Llegamos a Chilecito al anochecer, cargamos combustible en Pte. Perón y el acceso, y tras un par de vueltas, conseguimos alojarnos en el hotel ubicado en la esquina de 9 de Julio y Adolfo E. Dávila, frente a la plaza. No viene mal conocer los teléfonos de Gendarmería (422505) y de la Unidad Regional N°2 ( 422404). Como de costumbre, Miguel se derrumbó sobre las cama mientras con mis sobrinos, fuimos a devorarnos una pizza en la plaza, la que estaba poblada de jóvenes que venían preparados para jugar al carnaval, era noche carnavalesca y fueron dos noches a plena chaya. Las chicas anunciaban su intención de jugar con harina y incluso con pomada (¡!), usando un pañuelo en la cabeza. Nos llamó la atención como se respetaban esas reglas no escritas.
Cansados, nos fuimos a dormir pensando que al otro día, encararíamos hacia el pueblo de Famatina.

martes, 2 de marzo de 2010

Shinkal de Quimivil

A Belén se llega por la ruta 46 desde Andalgalá, o por la famosa ruta 40, la que nosotros transitamos. Cargamos combustibles en la YPF y pusimos rumbo a Londrés, a 15 km. de allí. Catamarca siempre es aventura, mágicos encantos, coloridos siempre distintos. A diferencia de la puna, aquí la yakumama -la diosa del agua- es generosa, y la vida se nota en esta parte del Departamento de Belén.
Debo reconocer que me ganaba la ansiedad de conocer el Sitio de Shinkal de Quimivil, la ciudad sur incaica construida entre 1470 y 1536, para, probablemente, centralizar los envíos de productos al norte. El yacimiento comprende más de un centenar de recintos, y esta ubicada a 4 km. de la ciudad de Londres. Fue un importante centro administrativo entre 1471 y 1536 d.c. Esta emplazado en una meseta rodeada por cerros que dividen el sitio simétricamente, al estilo del Cusco - Qosco.
Las tomas, que fueron hechas desde la residencia del kuraca, muestran dos cerros que fueron nivelados a 25 metros de altura, considerándoselos montículos ceremoniales. Pueden recorrerse los kallanka (vivienda de los jefes), la Kancha, los cuarteles, entre otros. El sitio esta respetado, no alterado, y pueden encontrarse distintas piezas al aire libre, como el mortero que señala Ariel.
Con Miguel Àngel, nos sacamos fotos en el lugar en donde se guardaban las producciones locales.
El sitio está protegido por la Ley Provincial de Protección del Patrimonio Arquelógico y Antropológico Nº 4218 y Ley Nacional Nº 25743. Toda Londres conserva en sus tierras, vestígeos de sus antepasados. Todavía viven allí, muy celosos de quienes pretenden alterar el descanso de sus ancestros. La Pachamama, la Madre Tierra, protege los recuerdos, les pertenecen.

sábado, 27 de febrero de 2010

Saliendo de la puna

Es notable como el paisaje cambia tras cada portezuelo, abra o quebrada. Aparecen vegas, áreas húmedas de uso comunal, que recogen y mantienen las aguas que vierten los descendentes ríos. Daba para fotos, y eso hicimos (algunas, peligrosas).


No tardamos en llegar a VillaVil, donde tras comprar pan (que aún saboreo), cruzamos el río sin las dificultades que tuvimos cuando subíamos.
Si clickea sobre la foto, podrá observar a tres chicos regresando a caballo, mansamente, sin apuro alguno, de la escuela. Pensabamos en nuestros niños bonaerenses que reniegan de usar el guardapolvo blanco que estos tres sarmientinos a caballo lucen orgullosamente; y esto puedo afirmarlo tras ver además, como se visten los maestros para dar clases en medio de la nada: de elegante sport, con corbata (me evergoncé, yo ya no uso corbata y suelo usar mi ropa más ajetreada para acudir a dar clases).
De Villa Vil a la Puerta de Corral Quemado hay 15 km., allí compramos unos tomates y seguimos rumbo a El Eje, en donde llegamos con hambre, así que nos instalamos bajo unos árboles en la entrada del caserío. La única persona visible atendía un almacén que nos proveyó de lo necesario para un asadito. El caserío, la mayoría son mujeres ya que los hombres se ausentan para trabajar en otros lados, tiene un polideportivo techado que nadie usa, y un barrio a estrenar con casas que esperaban una oportunidad política para ser asignados. Luego, una vuelta por el trazado de la ruta vieja, pasando por un recodo peligrosísimo, para mirar el río (del otro lado esta Hualfín).
Dejábamos atrás la entrada a la puna, con caminos llenos de serruchos y peligrosas cortaderas para los neumáticos, ya no nos apunaríamos, ya no podríamos tomar mate teniendo a llamas, suris, flamencos rosados o zorros a la vista, enmarcados por salares, volcanes, pedregales, soledades.

Continuamos, ahora por la asfaltada ruta 40, hacia el sur. Atravesamos San Fernando, vimos máquinas trabajando en ángulos peligrosos, abriendo caminos sobre laderas de montañas, admiramos hombres que cumplen tareas tan riesgosas (clickee sobre la foto), nos indignamos de ver tanta desprotección laboral; pensamos en los enormes presupuestos destinados a abrir estos necesarios caminos, en las dificultades de recaudación ya que sólo pagan impuestos los residentes en ciudades o valles explotables; y en fin, como vaciamos de contenido al concepto de federalismo.
Pronto atravesamos La Ciénaga y La Puerta de San José, teniendo a nuestra derecha la Sierra de Belén. ¡Sólo restaban 14 km. para llegar a Belén!.

sábado, 20 de febrero de 2010

El Peñon, despedida.

Esa noche, cenamos con el maestro Mario y con el guía, quien resultó llamarse Rolando Felix Liquin. Su historia es la de muchos, su talento es de pocos. Como casi todos los chicos, acompañaba arreos a través de la puna... y así conoció sus caminos, y sus secretos. Cuando los cambios globales impactaron en la región, vió que podía ser útil a los viajeros y aprovechar su experiencia para ser el guía que desde la puerta puneña, mostrara sus tesoros, hiciera respetar su cultura.
Tanto Mario como Rolando, tienen el don de la palabra (no considerada una virtud en un mundo de silencios prolongados). Saben comunicar, son apasionados. El hermano de Rolando, José, trabaja en la hosteria, como muchos en El Peñon. El poblado es encantador, el único de calles arboladas, una plaza en donde juegan futbol corriendo como llamas mientras uno se siente una tortuga humana, de sólo verlos. Frente a la plaza, la municipalidad y la iglesia. En la foto, aparece Rolando con un casco amarillo, Miguel Ângel, mi sobrino Ariel, y el que esta intentando describir las bondades del paisaje y la insuperable belleza humana de sus habitantes. Un equipo provee de electricidad desde las 19 hs. hasta medianoche (la hosteria tiene generador propio) y si no fuera por la inoperancia estructural argentina, ya tendría los paneles de luz solar en funcionamiento.
Cuando Noelia se enteró que ibamos a cenar un guiso con carne de llama, prefirió comer duraznos enlatados, y a dormir.
Por la mañana, nos sacamos fotos con los chicos del jardín de infantes y de la Escuela Nº 142, Policia Federal Argentina. Nos impacto ver a unos cuantos burros, "estacionados" en una calle lateral de la escuela, esperando con paciencia que los chicos cumplieran su jornada escolar.
La tarde anterior, pretendiendo aprovechar la luz, intentamos acercarnos al campo de piedra pómez. Nos habían advertido que a la tarde, el viento levanta la arena volcánica y no es conveniente transitar esos parajes sin una preparación de ruta y equipo de autorescate (por la arena). Igual nos metimos y nos llamó la atención una elevación que siempre estaba tapada por las nubes, bueno, eso creíamos hasta que Miguel Àngel si dió cuenta que no había nubes en el cielo. En la puna, el sol desaparece temprano aunque la luz sigue presente; cuando vimos a lo lejos que se formaban trombas de arena, emprendimos la retirada (digo, el regreso).
El número de teléfono de Rolando es (011)525 48762, el mismo de la hostería. El de la municipalidad de El Peñon, es 03835 453001. Por las dudas, no esta mal conocer el de la Agrupación VIII de Gendarmería Nacional en Catamarca: 03833 432539.
Cargamos un termo con té de purpusa para no apunarnos, aseguramos los petates y comenzamos a despedirnos. Pasada la media mañana emprendimos con mucho pesar, el descenso por la ruta 43. El paisaje volvía a sorprendernos, pero no hicimos paradas.
Somos viajeros.

viernes, 12 de febrero de 2010

El Peñon

Supimos cuando había llegado la hora de partir en el momento en que mi sobrino Ariel, comenzó a imaginarse a una parina... al spiedo. Seguimos a nuestros ocacionales acompañantes hasta la apacheta, en donde el guía realizó la ceremonia de agradecimiento a la Pachamama, y allí se despidió de nosotros.
Noelia no quedó muy convencida con su despedida, ya que nos había explicado que tomaría con sus viajeros un camino diferente, porque tenía que visitar a su mujer quién estaba "veraneando". La explicación era sencilla pero"fuerte", la esposa del guía estaba cuidando los animales de la familia (cabritos y llamas), en un puesto sobre la Laguna Escondida, pasando la sierra Del Pirca, a la que llegamos tras cruzar la quebrada que la separa de la Laguna de Cavi. Esta sacrificada señora, quedaba sola en el verano, sola en una soledad apabullante, en un refugio que consistía solo en una pequeña cámara sin puerta y casi sin techo.
Nosotros continuamos nuestro andar sobre pedregales y arenales, dudamos sobre si estabamos sobre la huella correcta pero finalmente, nos apartamos de la sierra del Jote, cruzamos el río El Peñon, y trepamos a la loma en donde se encuentra el cementerio. La trepada ahora, nos parecía una broma, demasiado fácil. Claro que fanfarroneabamos un poco y con razón; Miguel Àngel, nuestro conductor, nos había traído sin tropiezo alguno tras una excursión a la que no nos hubíesemos animado nunca, si el maestro Carrizo, no hubiera exagerado un poco: "sigan la huella, el camino los lleva; es fácil" (¡Gracias Mario!).
Arribamos al pueblo ante miradas curiosas y desafiantes, de camélidos quizás molestos por la invasión territorial. Noelia comenzó a sacar fotos a toda llama que se cruzaba.








Se puso algo triste cuando comenzó a observar que en las calles, se encontraban diseminados restos de llamas, pero comprendió que allí era la base de alimentación.
Esa noche preferimos alojarnos en la Hosteria Municipal para no incomodar ni abusar de la hospitalidad de la Directora Amalia, ni a Julio, o a Mario, ni al resto de los maestros que tan bien nos habían recibido y permitido dormir en la escuela cuando arribamos (¡Que experiencia hermosa!).

viernes, 29 de enero de 2010

Laguna Grande III

Laguna Grande, un sitio de privilegio panorámico y ecológico; habitan allí 18 mil flamencos rosados o “parinas”. Se trata de un sitio de anidación del flamenco austral o parina chica, e integra el sistema de humedales declarado “Sitio Ramsar”, calificado internacionalmente como un ecosistema de importancia para la conservación de las especies.
Todo lo que abarca la vista parece mantenerse fuera del tiempo, solo belleza, tranquilidad y aventura. Los primeros viajeros ya paraban desde este lado de la laguna. Los arrieros lo han hecho por siempre, y han dejado sus señales.
Mientras sus arreos descansaban y bebían, los pastores, comerciantes o simplementes viajeros, aprovechaban para confeccionar armas. Todo el piso esta regado de restos de piezas que delatan la existencia de talleres de paso. Basalto no falta en los alrededores; las rocas volcánicas con que se confeccionaban los proyectiles, cubren el piso desde que fueran expelidos por la super caldera del volcán Galán. Nódulos, lascas, restos, proyectiles fallados e incluso puntas de flecha terminadas, cubren el piso. Avistamos Quiula puneña o Perdices puneñas (Tinamotis pentlandii), vimos patos de la familia Lophonetta sp. y Anas sp., como así también las Garza bruja (Nycticora nycticorax), Guayata(Chloepaga melanoptera), Polyborus sp., Avoceta andina (Recurvirostra andina), y por supuesto, el ave más típica y frecuente de esta zona, que es la Caminera común (Geositta cunicularia).
El maestro Carrizo, de la escuela de El Peñon, nos brindo los datos y el material necesario para tener una pálida idea de lo que la naturaleza nos había regalado ese día.
El guía nos regalo una trapada hacia una curiosa formación, cuando nosotros ya comenzabamos a olvidar lo que era respirar normalmente.